Guía para el cuidado del calzado – Cómo cuidar los zapatos de cuero y ante

Los zapatos de cuero y ante son una inversión de calidad diseñada para durar muchos años. Con los cuidados adecuados, tus zapatos conservarán su forma, color y comodidad durante mucho más tiempo.

Aquí compartimos consejos y recomendaciones sobre limpieza, impermeabilización y mantenimiento.

Cuero y ante – dos materiales con necesidades diferentes

El cuero y el ante tienen el mismo origen, pero propiedades muy diferentes. Por eso necesitan distintos tipos de cuidado.


El cuero presenta una superficie densa y tratada que resiste relativamente bien la humedad y el desgaste, mientras que el ante tiene una estructura de fibras abiertas más sensible al agua y a las manchas.


Conocer la diferencia facilita el cuidado de los zapatos y ayuda a prolongar su vida útil, tanto si se trata de unas zapatillas como de unas botas.

Cuero

El cuero es un material natural y transpirable que se adapta a la forma del pie con el tiempo y desarrolla una bonita pátina a medida que envejece.


Es resistente, relativamente fácil de limpiar y puede nutrirse, hidratarse e impermeabilizarse para mantenerlo suave y flexible.


El cuero de alta calidad – como el utilizado en las zapatillas y botas Björn Borg – es una opción resistente para el uso diario y soporta bien la lluvia ligera y la humedad cuando se cuida correctamente. El cuero necesita un mantenimiento regular para prolongar la vida útil del calzado y evitar que el material se seque o se agriete.

Ante

El ante es cuero tratado de forma que la parte interior, suave y aterciopelada de la piel quede orientada hacia fuera.


Esto crea un acabado mate y de alta calidad con una textura rica, pero también hace que el material sea más sensible a la humedad, las manchas y el desgaste.


Si no se trata correctamente, el ante puede conservar marcas de agua o suciedad. Por eso es especialmente importante protegerlo de forma preventiva.


Sin embargo, con el cepillo y el tratamiento impermeabilizante adecuados, el ante puede durar tanto como el cuero liso.


Una regla útil que conviene recordar es que el cuero debe nutrirse y protegerse regularmente, mientras que el ante debe mantenerse seco y bien ventilado. Empecemos por ver cómo proteger los zapatos antes incluso de estrenarlos.

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